Cuando cambia la Luna, es noche para escuchar a La Lija

 

Lija

   La agrupación La Lija sigue presentando su ciclo de recitales "Contra Lunar" en el cual interpretan temas de su repertorio habitual junto a algunas nuevas composiciones que, según señalan, se enmarcan en la suma de nuevos aportes a la temática ya conocida de la banda.

      El ciclo, que incluye desde temas propios hasta canciones de la Guerra Civil Española y de Violeta Parra, tiene su continuidad los próximos viernes 20 de julio y 3 de agosto a las 22.30, en Hasta Trilce, el bar cultural de Maza 177, del barrio de Almagro.

     Nacida en 2006 como parte de la compañía teatral homónima e independizada en 2008, La Lija es una agrupación que reúne a doce integrantes, todos multiinstrumentistas y cantantes, que alternan piano, acordeón, arpa, sikus, laúd, violoncello, guitarra, percusiones varias, mandolina, violín, quena, guitarrón, contrabajo, charango, saxo, flauta barroca y clarinete.

      El resultado es una original sumatoria de estilos donde conviven distintos ritmos y sonidos latinoamericanos junto a géneros de tradición europea, como la música celta y antigua, en consonancia con un planteo literario, de corte muchas veces histórico, político y filosófico.

     La Lija tiene editados hasta ahora tres Cd's: “Saluda primero, dispara después” (2015), “Río Largo” (2016) y “La pampa y la utopía” (2017), además de un disco conjunto con el Cuarteto Cedrón, “Del Gallo cantor” (2016), basado en una obra del mismo Cedrón con Juan Gelman en los años '70, más una participación en el disco colectivo Epocas, Expresión colectiva por uno al neoliberalismo, entre otras.

       Explicando las raíces, los objetivos y la evolución del grupo, uno de sus fundadores, además de guitarrista, cantante y compositor, Tomás Bradley, comentó en charla con Data de Arte que "con La Lija buscamos llevar más lejos de lo hecho hasta ahora el resolver la integración de los muchos fragmentos que nos identifican como generación, tratar de no solo inventar un sentido sino de analizar el momento histórico e intentar elevarnos más allá de un género".

    Tomás asegura que la búsqueda de la banda se caracteriza por lo ecléctico, pero sin descuidar la unidad del concepto, y dice que "hay que crear e incorporar la creación a la sensibilidad de forma conciente, y más allá de la globalización".

      Según su criterio, La Lija (que nació como un megagrupo donde cabía no solo la música sino también el teatro y la danza, y de ahí años más tarde se desprendió la formación actual) reconoce en sus influencias y orígenes desde Gardel hasta las distintas músicas de Latinoamérica, pero también el romancero español o ciertos aportes barrocos y celtas, pero "también tenemos que ver generacionalmente con el rock, y eso se irá viendo de a poco en la incorporación de nuevas propuestas". 

     La Lija – señala Tomás- está cumpliendo 10 años, a los ciclos les decimos Contralunar, tiene que ver con las posiciones lunares, y cada 15 días tocamos acá. Tiene que ver con la mística, con construir un relato, inventando y no deduciendo de prefiguraciones o fatalidades políticas e históricas, y lograr una consonancia con una visión nueva de lo americano, y tiene que ver con la necesidad de refundarse y reconstituirse".

      Comenta, en lo formal, que el ciclo se va repitiendo alternativamente en dos de las salas de Hasta Trilce, y en cada función habrá invitados y un mix entre el material ya conocido y nuevos aportes inéditos, como una señal de la nueva estética propuesta, y entre los que tendrán cabida géneros hasta ahora no transitados, como el blues, el rock o el aporte celta, que ya existe en mucho del repertorio. 

P.Q.

7/2018