"Tomar la fábrica" y una reflexión sobre la amistad y los ideales

     Dos actores sin trabajo se encuentran y, en su necesidad, intentan concretar, finalmente, el proyecto artístico que los une desde hace cinco años. Una obra sobre la amistad y la búsqueda para recuperar la fuerza vital: esa que nos impulsa a ser felices.
 
   "TOMAR LA FABRICA", es una obra escrita por Pedro Sedlinsky (director), junto a Ricardo Díaz Mourelle y Joselo Bella (protagonistas). Se reestrena este domingo 1º de octubre a las 19.30, en el teatro “La Rancheria”, México 1152. Se presenta todos los domingos de octubre y noviembre.
 
      La pieza está basada en la ficcionalización de anécdotas verídicas tomadas de los propios artistas. Una pieza con mucho de la comedia italiana y referencias a películas entrañables como “Ojos negros”, “Los compañeros”, "El trompetista" ("Young man with a horn"), entre otras.
 
     "Tomar la fábrica" simula ser una obra de actores para actores, pero en su humildad formal es mucho más que eso, es para aquellos que militan otras pasiones, incluso las políticas, porque hay mucha política detrás de esa mínima acción, y están alejados del arte como fuente de riqueza material.
  
     El tí­tulo de la pieza, que llevó casi un lustro de preparación, tiene poco que ver con los protagonistas, que no son obreros ni tienen vínculo alguno con el ámbito fabril y sí­ con la película "Los compañeros", que filmó Mario Monicelli en 1963 y que forma parte del imaginario de ambos.

     Los personajes de Bella y de Díaz Mourelle, separados por la edad pero no por los sueños, forman parte de esa suerte de humanos diferentes que son los actores, esos seres de conductas misteriosas que suelen jugar a ser otros sobre un escenario aunque al bajar a la tierra deben cumplir con situaciones ordinarias.
 
9/2017