"Solo queda rezar", una comedia filosófica con el sello de Roberto Cossa

 

Cossa

 

     La última obra del célebre dramaturgo Roberto “Tito” Cossa, escrita en colaboración con su hijo Mariano Cossa, se anuncia como una comedia filosófica: inesperadamente, un porteño creador de historietas que dormía la siesta en su casa una tarde cualquiera, despierta en un lugar desconocido y misterioso ante un personaje inquietante.

     ¿Cuál es el motivo para que una persona, en apariencia poco importante, resulte de interés para alguien tan poderoso? La situación imprevista lo llenará de asombro cambiando su perspectiva para siempre.

     El teatro como metáfora, como forma de interrogación, como planteo de la incertidumbre que genera el devenir de la política actual en el país y en el mundo. Pero el teatro también como entretenimiento irónico e inteligente.

    "Solo queda rezar", de Roberto y Mariano Cossa. Con dirección de Andrés Bazzalo, y las actuaciones de Luis Longhi y Carlos Weber, se puede ver en el nuevo Teatro Del Pueblo, Lavalle 3636, los sábados y domingos a las 20.

     Este espectáculo cuenta con el apoyo de Más Teatro Fundación Sagai y del Instituto Nacional del Teatro. Cossa2

  Sobre la obra, su director Bazzalo señala algunas razones para apoyar esta puesta y señala que "porque se trata de  la última e inédita obra del reconocido autor argentino Roberto “Tito” Cossa, que en esta oportunidad comparte la autoría con Mariano, su hijo, también dramaturgo, además de músico y director de teatro de larga y fecunda trayectoria.

Agrega que "porque se trata de un material atrapante, interesante, divertido, irónico y que se permite, además, recorrer caminos dramatúrgicos creativos y nuevos para sus autores, y porque  su montaje inaugurará el nuevo edificio del Teatro del Pueblo, una de las instituciones emblemáticas del teatro independiente argentino".  

Al describir la pieza, el director explica que "un humano abducido por un extraterrestre debate con él ideas mientras el universo se expande ante sus ojos y reflexiona, en forma divertida, acerca del avance de la civilización humana, las sociedades, la creación, la imaginación, la espiritualidad y el misterio del origen, los sistemas, la eficiencia, la búsqueda de la perfección, el miedo a lo desconocido: el futuro. Los fracasos sucesivos en los intentos por crear una sociedad más justa".

    Y destaca que “Sólo queda rezar”  aborda el  teatro como metáfora, como forma de interrogación, como planteo de la incertidumbre que genera el devenir de la política actual en el país y en el mundo. Pero el teatro también como entretenimiento irónico e inteligente".

2/2020